Este artículo explora cómo los docentes pueden evolucionar hacia diseñadores de experiencias activas mediadas por IA, incorporando proyectos, prompting educativo, retroalimentación inteligente y evaluación adaptativa. La prioridad para el 2026 es clara: pasar de “probar la IA” a integrarla con propósito, criterio y ética en la práctica diaria.